sábado 28 de mayo de 2022
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Los documentales sobre Corea del Norte superan con mucho la ficción

Mientras Corea del Sur exporta modernidad en forma de K-pop y series macabras, el mundo sigue fascinado por su reverso, la hermética y enigmática Corea del Norte. El último bastión del estalinismo en manos de una excéntrica dinastía, un lugar kitsch en el que el tiempo se detuvo. Uno de los cuatro únicos apoyos de Putin en la ONU sobre su agresión a Ucrania.

Para la tele, el tirón de Corea del Norte está en que cualquier documental supera la ficción. Tres tienen especial interés. En El infiltrado (Movistar Plus+ y Filmin), un chef danés, perfil a priori nada sospechoso, se acerca a la élite de Pyongyang —muy en especial al español instalado allí Alejandro Cao de Benós—, y les propone participar en negocios sucios sobre drogas y armas que le llevan también a Uganda. Va acompañado de otro farsante, un exsoldado francés que se dedicaba al trapicheo de coca y que aquí hace llamar James. El aplomo de ambos es estremecedor. El chef-topo, llamado Ulrich Larsen, lo filma todo —durante casi una década que se le haría larga— con cámara oculta. El resultado es demoledor, sobre todo para Cao de Benós, que montó en cólera.

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