Los dos escenarios para Bolsonaro

Jair Messias Bolsonaro inaugura el primer gobierno de ultraderecha de la corta historia democrática de Brasil. Su imponente victoria electoral le otorga poderes de los que ningún antecesor gozó durante estos últimos cinco años de crisis política. Es natural que se permita soñar.

Lo hace con las espaldas pegadas a la pared y los pies temblantes sobre una estrecha cornisa porque Brasil enfrenta su más severa crisis fiscal. Si Bolsonaro no logra revertirla mediante un corte brutal del gasto público, entonces se verá obligado a devaluar la moneda para financiar el déficit galopante.


Ante sus ojos, hoy se revelan dos escenarios.

El primero es positivo y tiene un final feliz para el presidente. El guion es así: el gobierno ocupa el noticiero de enero con anuncios de reformas microeconómicas y privatizaciones que animan al capital y empujan hacia arriba la Bolsa de Valores de San Pablo .

El presidente gana tiempo para armar el tablero en la Cámara de Diputados y en el Senado para febrero, cuando empieza el año legislativo en el que el presidente necesita arrancar con la madre de todas las reformas: el sistema de pensiones, agujero negro del gasto público que transfiere rentas de las camadas más pobres de la población hacia las más ricas y por ese motivo ayuda a sedimentar la desigualdad brutal que es marca registrada de la vida pública brasileña.