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viernes 22 de enero de 2021
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Los EE.UU. de Biden: la tramposa promesa a los inmigrantes

Nada será peor que con Trump. Aunque el futuro gobierno ya anunció protecciones temporales y legalidades provisorias, quien fuera vice de Obama y su encargado de la política migratoria, propició por entonces un récord de deportaciones, en su gran mayoría de centroamericanos.

Cuando en noviembre pasado debieron elegir entre Joe Biden y Donald Trump, espantados ante el riesgo de repetir, no pocos norteamericanos habrán considerado, sin saberlo, a aquel Mariano Moreno que en otro noviembre, el de 1810, cerraba el editorial de La Gazeta con un latinazgo que ya había estado en boca de otras celebridades: malo periculosam libertatem quam servitium quietum (prefiero la libertad peligrosa a una servidumbre tranquila). Y aquí están, a 17 días de que el demócrata inicie un mandato de “libertad peligrosa” para el que prometió a los de adentro el fin de las atrocidades de los últimos cuatro años. Para los de afuera no está previsto ningún engañoso gesto de ternura. Estados Unidos, ya lo dijo Biden, debe reivindicar para sí la cabecera de la mesa.

Entre los de adentro están, primero, los inmigrantes. Los que construyen las casas, los que las limpian, los que destapan las cañerías, los que cosechan, los que tienden las camas de los hoteles y lavan los platos de los restaurantes. Los necesarios, los que hacen lo que los norteamericanos no quieren hacer. Aunque sin dar señales de cómo sería su proyecto, el futuro presidente dio a entender que está considerando un plan para salvar de la deportación a más de un millón de inmigrantes de Honduras y Guatemala que, de ser expulsados, como lo proclama Trump, irían a dar con sus huesos a países que el último noviembre, noviembre justamente, fueron arrasados por los huracanes Iota y Eta. A ellos, el equipo de transición manejaría la posibilidad de darles el status de protección temporal (TPS en inglés).

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