lunes 17 de diciembre

Los errores históricos en las películas de Semana Santa

La Semana Santa trae en España recuerdos de escabeches, torrijas, monas de pascua, hornazos, potajes… y, sobre todo, de películas de romanos en televisión. Con los años las costumbres se han ido relajando y, poco a poco, las cadenas han pasado de los títulos bíblicos puros, como Ben Hur, La túnica sagrada o Barrabás, a filmes de romanos en general, como Gladiator (que emite mañana jueves La 1 a las 22.00), lo que plantea algunos problemas. En la cinta de Ridley Scott, el emperador Marco Aurelio aparece como un hombre sabio y justo, olvidando que fue el responsable en el siglo II de terribles persecuciones de cristianos (las masacres de Lyon se cuentan entre las más violentas de la antigüedad).

El cine de romanos es tan viejo como el séptimo arte. De hecho, el pionero y visionario George Méliès rodó una versión de Cleopatra en 1899. Desde entonces no han parado de estrenarse filmes sobre el mundo antiguo, aunque su época dorada tuvo lugar en los años cincuenta y sesenta, en la era del cinemascope, como explica el investigador Jon Solomon en su libro Peplum. El mundo antiguo en el cine (Alianza Editorial, traducción de María Luisa Rodríguez Tapia): “¿Por qué tiene el mundo antiguo tanto atractivo para el cine? Existen varias razones. Princesas seductoras como Cleopatra o Salomé, poderosos personajes históricos como Julio César o los faraones, revolucionarios bíblicos como Jesuscristo y Moisés y complejos semidioses y semimortales mitológicos como Hércules o Helena de Troya son figuras cuyos nombres resultan familiares y cuyas imágenes impresionan a casi todo el mundo”.


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