martes 18 de septiembre

Los fraudes de altura en el Everest

Cuando Geoffrey Chang, un excursionista australiano que se dirigía al campamento base del Everest, despertó con un dolor en el pecho, su guía nepalí insistió de inmediato en solicitar una evacuación médica, pues según él tenía un caso grave de mal agudo de montaña.

Sin embargo, a la mañana siguiente, Chang se sintió mejor y sus niveles de oxígeno habían vuelto al rango aceptable, dijo. Su compañera de viaje, Michelle Tjondro, preguntó al guía si podían solamente descansar ese día o descender como lo hacían otros con síntomas similares.


Fue entonces cuando las señales de alarma empezaron a acumularse.

El guía ignoró esas sugerencias y continuó la presión para que se llevara a cabo una costosa evacuación en helicóptero. Más tarde, en un hospital que se promociona para los extranjeros en Katmandú, la capital de Nepal, el pasaporte de Chang fue confiscado durante varios días, afirmó, y mientras se elevaba el total de la factura, un doctor le dijo que debía exagerar sus síntomas para que el seguro pagara su estancia.

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