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jueves 29 de octubre de 2020
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Los generales del macrismo para la guerra de la 126

El Gobierno fue tan flojo al cruce en el caso Vicentin que le dejó a Juntos por el Cambio el resquicio justo para regenerarse no sólo antes de lo esperado, sino con el único tema de la agenda económica que le es propio y con un plus: renacer en un sector, el campo, en el que hizo pie históricamente y con el que comparte terminales muy aceitadas. La líder del PRO, Patricia Bullrich, blanqueó hace unos días que la idea del ala ultra de la oposición era hacer de la expropiación fallida de la aceitera una bandera, la nueva “126”.

Esa construcción, que parece enmarcada en el monotema Vicentin, es en realidad la planificación del relanzamiento de la base política del nuevo PRO y se asienta en un esquema de criadores de caballos y ganado, empresarios, productores y financistas del agro que trabajan en tándem con ex funcionarios del gobierno de Mauricio Macri.

David Lacroze, exintegrante de la Sociedad Rural (SRA), pareció un marginal agropecuario cuando hace unos años saltó a la fama por increpar en un avión a la vicepresidenta, Cristina Fernández. Empresario con negocios varios en el sector, fue el titular de la Junta Nacional de Granos durante la última dictadura cívico militar y conoce y aporta dineros a la política PRO desde la creación misma del G-25. De ese think tank que fundaron Bullrich y Guillermo Dietrich, salieron a la política diferentes cuadros del sector privado. La familia Lacroze Ayerza tiene vínculos directos con elex ministro de Transporte de Macri y con el propio expresidente, a quien suele prestarle su casa de veraneo en Villa La Angostura.

letrap.com.ar  (www.letrap.com.ar)