viernes 22 de junio

Los inesperados beneficios de trabajar en un idioma que no es el tuyo

Recientemente, pasé cuatro meses trabajando para la BBC en Londres. Mi inglés siempre sonaba mucho mejor en mi cabeza que cuando salía de mi boca.

Solía olvidarme palabras, cometer errores gramaticales y no tenía la precisión habitual de mi español nativo. Me sentía como si estuviese tratando de comer sopa con un tenedor.


Mientras escribo tengo frente a mí un diccionario abierto, porque aprendí a desconfiar sobre mis ideas de qué significan algunas palabras.

Sin embargo, trabajar en un idioma que no es el propio también tiene sus ventajas.

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