lunes 19 de noviembre

Los influencers y el kiosco de la autenticidad

Actores que, apenas con talento para rellenar alguna publicidad, transforman un canal de YouTube en su Comedy Cellar personal y empiezan a acumular millones de likes. Chicas que después de transitar sin suerte por academias de baile, cursos de tatuaje, talleres literarios y clases de cocina se conforman con el devaluado star-system de Twitter, donde todavía prosperan quienes fueron comunity managers y ahora son pastores de bots que garantizan trending topics para Coca-Cola o para Jefatura de Gabinete. Ante las puertas de Instagram, todo este universo confluye y se expande: centennials (la generación posterior a los millennials) con ingenio para improvisar una canción, millennials con tendencias al exhibicionismo, artistas sin obra y panelistas sin panel, editorialistas sin medios y opinólogos detrás del timeline del día. Con perfiles trash, fitness, nerd, trendy, foody o cute, todos quieren alcanzar el contenido viralizable que los convierta en influencers. Y para quienes estén a la altura, la recompensa es alta.

Según la Cámara Argentina de Agencias de Medios, durante 2017 la industria de la comunicación invirtió alrededor de 30.693 millones de pesos en la compraventa de espacios publicitarios. De esos 30.693 millones, el 41% (12.603 millones) se destinó al “sistema televisión”, mientras que el 24% (7.366 millones) fue al “sistema internet”. De esta manera, los pop-ups, los banners, los anuncios personalizados y los influencers que se encienden y se apagan en una cruenta lucha por la supervivencia comercial en la web, se consolidaron en el segundo puesto, desplazando hacia el tercer lugar al “sistema gráfica”, que en 2016 alcanzó una porción publicitaria del 21% y en 2017 una de apenas 16%. Si las tendencias siguen su marcha, es solo cuestión de tiempo para que aún a través del torbellino constante de la devaluación monetaria y de la recesión diagnosticada por el FMI, el “sistema internet”, que entre el año pasado y el anterior tuvo en Argentina un incremento de inversión del 66%, se convierta en la plataforma más importante para construir y traficar nuestros deseos de consumo.


Dejar un comentario