Los jóvenes españoles que votan a la ultraderecha

El primer viernes de marzo, unos 700 jóvenes menores de 30 años, en su mayoría hombres, esperaban en una discoteca de Madrid iluminada con focos rojos y amarillos. Mientras sonaba música épica, las luces parpadearon y apareció en escena el líder de Vox, Santiago Abascal, de barba y chaqueta de cuero. La multitud se abalanzó sobre él y, en medio de los flashes de los celulares, empezaron a corear al unísono: “¡Presidente, presidente!”.

Era el evento central de Cañas por España, la iniciativa juvenil de Vox, el partido que más ha crecido en Instagram y Youtube, las redes preferidas por el público más joven y las más aptas para viralizar mensajes con un lenguaje audiovisual simple y confrontativo.


Ivan Yanguas es más de fiestas de pueblo que de salas grandes, pero esa noche de marzo hubiera querido ir a ver a Abascal con sus amigos. No pudo, le tocaba trabajar. Yanguas tiene 18 años, estudia el último curso del bachillerato y labora a tiempo parcial en un restaurant de comida rápida en el barrio Chamartín de Madrid. “Parece que por ser joven, estudiar y trabajar tienes que ser de izquierdas, pero resulta que hoy en día ser de izquierdas es ser feminista, republicano, indie… pues no, yo voto por lo que yo considero correcto”, dice desafiante.

En su casa siempre han sido más de centro, cuenta Yanguas, pero él dice que votará “por la defensa de los símbolos nacionales: la bandera, el himno, el rey; por su defensa de la unidad y las fronteras de España sobre todas las cosas. Y, en tercer lugar, para que todos estos colectivos que por tener cierta orientación sexual o pensamiento se sienten moralmente superiores a mí”, dice.