21.1 C
Buenos Aires
domingo 25 de octubre de 2020
Periodismo . com

Los Juegos Olímpicos de la crisis, el caos y las protestas

Problemas de transporte, de seguridad y obras atrasadas forman parte del colapso social, político y económico en el que Río de Janeiro va a inaugurar la mayor fiesta del deporte. Horas antes de que la antorcha olímpica entre al estadio de Maracaná la ciudad carioca
también se convertirá en un escenario de manifestaciones.

Hace siete años miles de brasileños celebraban en Copacabana que Río de Janeiro se convertía en la primera ciudad suramericana en celebrar unos Juegos Olímpicos. “Es una victoria de América Latina”, decía el expresidente Lula, a punto de finalizar su segundo mandato con un 85% de popularidad sobre sus hombros.

Eran años dulces para Brasil. El gigante latinoamericano era reconocido mundialmente como un líder regional, a punto de ser la quinta economía del mundo. Más de treinta millones de brasileños salían de la miseria y demostraban el éxito de las políticas sociales. Los hallazgos petrolíferos auguraban un futuro económico prometedor.

Hoy la situación no podía ser más distinta. Brasil celebra sus JJOO en plena crisis política, económica y social. La presidenta Dilma Rousseff está apartada de sus funciones desde el pasado 12 de mayo por un polémico impeachment del que se sabrá su resultado definitivo a finales del mes de agosto. El expresidente Lula, que dejó el mandato como el más querido del país, hoy es odiado por buena parte de las clases medias y hace una semana la Fiscalía General del Estado le declaró “reo” acusado de obstrucción a la Justicia, lo que le coloca con grandes probabilidades para ir a la cárcel. La deuda de Brasil aumenta, el paro también y las amenazas de recortes sociales del presidente interino, Michel Temer, rechazado por el 86% de la población, tienen en vilo a las clases populares del país.
La ciudad olímpica hoy es el reflejo y el escenario de este colapso social. Las escuelas públicas llevan meses en huelga; policías y bomberos no reciben sus salarios a tiempo; los hospitales cierran unidades de urgencia y le quitan camas a sus pacientes para reservarlas con exclusividad para los Juegos Olímpicos. El mega evento deportivo ha sacado a la luz la desigualdad de la sociedad carioca y la fragilidad de sus instituciones públicas con un Gobierno que en los últimos años se ha preocupado más por contentar al sector privado.

rebelion.org  (rebelion.org)