Los libros resisten la tormenta de la crisis

Hablar de la industria editorial es hablar de la producción de un bien que, como pocos, lleva intrínseca una doble característica: el libro es significado, pero también es mercancía; el libro tiene un valor simbólico, pero también un valor económico. Es conocimiento y cultura, pero a la vez es industria y trabajo. En este segundo polo, el cuantitativo, es donde los efectos de la crisis no dan tregua. Según los informes que publica la Cámara Argentina del Libro (CAL), una de las dos entidades que agrupa a agentes del sector, la producción de ejemplares en el país cayó de 2015 a 2018 un 48,2%, el lanzamiento de novedades casi un 15% en el mismo período y las ventas, aproximadamente, 40 puntos.