Los militares, Bolsonaro y la democracia brasileña

El gobierno de Jair Bolsonaro tiene una clara impronta militar. Además de ser él mismo capitán retirado (en 1988), su vicepresidente Hamilton Mourão es general retirado recién en marzo de 2018. Un tercio del gabinete es de origen militar. Y, para colmo, más de 100 cargos de segundo y tercer nivel jerárquico pertenecen a alguna de las fuerzas militares. Esta masiva participación en el gobierno por parte de los militares ha llamado la atención de la opinión pública dentro y fuera de Brasil. Aún sin enunciarlo, es evidente que la recurrencia del tema en la opinión pública se debe a la propia naturaleza de las Fuerzas Armadas y la relación de estas con la democracia. En particular la cuestión de la subordinación de las Fuezas Armadas al poder civil, requisito del respeto de la soberanía popular y la democacia. Además de esta participación masiva en el gobierno de Bolsonaro, los militares vienen incrementando su participación en la política brasileña desde el impeachment contra Dilma Rousseff. Estas tendencias van en sentido contrario a la transición democrática brasileña, aún en curso después de 33 años.

Siete de los veinte ministros son de origen militar (cinco del Ejército y dos de la Aeronáutica). Entre ellos, se destacan los estratégicos ministros de Gobierno, Seguridad Institucional, Secretaría General de la Presidencia, Infraestructura, Defensa, Minas y Energía y Ciencia y Tecnología. También el titular de la Controladuría General de la Unión, de rango ministerial, pertenece a las fuerzas. Los militares tienen, además, presencia en otros ministerios, por ejemplo en Justicia y Seguridad, cuyo ministro es Sérgio Moro, pero donde la Secretaría de Seguridad Pública se encuentra a cargo de un militar. Existe una extendida presencia militar en Educación, Medio Ambiente, en el Ministerio de la Mujer,Familia y Derechos Humanos (presiden la Fundación Nacional del Indio, que tiene a su cargo la delimitación de tierras indígenas), entre otros cargos estratégicos. Con menor presencia en el Ministerio de Economía, cuyo titular es el liberal Paulo Guedes, los militares limitan su presencia estratégica al ente que administra la zona franca de Manaos y a la participación de ese ministerio en empresas estatales como Petrobras y Serpro (de tecnologías de la información).