miércoles 18 de mayo de 2022
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Los «Millennials» y la «Gen Z» no usan los emojis de la misma manera, y el Antiguo Egipto puede explicarte por qué

Corría el lejano año 2003 cuando los emoticonos llegaron por primera vez a MSN Messenger. Sí, aquel famoso servicio de mensajería instantánea que conquistó a la juventud de la época. Con el toque de un botón, nuestros mensajes cobraban vida instantáneamente. Podíamos transmitir emociones tan complejas como el enamoramiento, asco, sorpresa y muchas más usando simplemente divertidos «muñecos» amarillos que no reflejaban raza o género. Únicamente las más puras emociones humanas sin tener que mediar palabras.

Actualmente, en pleno 2022, la palestra de docenas de emoticonos que nos vendían en 2003 ha crecido de forma exponencial. Hoy en día contamos con más de tres mil quinientos emojis que no solo reflejan nuestro estado de ánimo; sino también actividades, ubicaciones, idiomas, países, comida, animales y muchísimas otras categorías.

Por supuesto, como sucede con todo lo que crece, los emojis han logrado cobrar vida propia. A pesar de la simplista definición que ofrece Oxford Languages sobre estos iconos, a los cuales ha descrito como «Dibujo o signo que expresa una emoción o idea»; su impacto hoy en día es tan importante e impresionante que es comparable a los jeroglíficos en el antiguo Egipto.

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