Los periodistas estamos listos para salvar al periodismo

Entre 2003 y 2015 el Estado nacional invirtió en medios de comunicación más de 2000 millones de dólares sólo contando el gasto en publicidad oficial y sin considerar otras fuentes de financiamiento directo (subsidios) ni indirectos (desgravaciones y canjes impositivos). Y por supuesto, sin tener en cuenta la evasión fiscal de escala galáctica que es investigada en la Justicia y que a valores de diciembre de 2018 supera los 40 millones de dólares.

Sin embargo, a pesar de ese inédito volumen de recursos volcados a la actividad, lejos de tener un mejor periodismo, empresas editoriales viables y fuentes de trabajo estables, el oficio atraviesa en la Argentina una fuerte crisis de sustentabilidad que no comenzó en 2015, sino que viene de más lejos: según las cifras del Indec desde 2009 el empleo en empresas editoriales y audiovisuales cae a un ritmo anual de 1000 puestos de trabajo. Esas cifras se parecen bastante al relevamiento del Observatorio y Alerta Laboral de Periodistas de Fopea, que verificó la pérdida de 1099 empleos en 2017 y 535 en 2018, entre despidos sin causa y acuerdos de retiros voluntarios.


Esa erosión -similar a la que ocurre en otras sociedades– tal vez se deba a dos causas principales, una global y otra doméstica. La universal es el cambio de los hábitos de consumo cultural de las audiencias y el creciente protagonismo de las plataformas en la circulación de la información. Y la nacional es el estallido de la burbuja de la pauta oficial y los subsidios gubernamentales que artificialmente disimularon, mientras se pudo, el desempleo periodístico a la vez que sostuvieron una maquinaria propagandística paraoficial que no es motivo de este análisis pero que debe subrayarse.