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lunes 14 de junio de 2021
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Los perros de la Casa Blanca, un fenómeno apolítico

Una de las primeras promesas de campaña que materializó Barack Obama al llegar a la Casa Blanca en 2009 fue conseguir un perro para sus hijas. El senador Ted Kennedy les regaló un agua portugués, una raza idónea para evitar reacciones alérgicas, como las que padecía Malia, la mayor del matrimonio presidencial. Las pequeñas bautizaron al cachorro de seis meses negro con partes blancas como Bo, igual que el gato de sus primos y porque su difunto abuelo materno se apodaba Didley, como el cantante de rock Bo Didley. El animal conquistó los corazones de los estadounidenses con sus visitas a centros médicos para niños y jugando con los invitados. Este fin de semana los Obama comunicaron en las redes el fallecimiento del perro a causa de un cáncer y cientos de miles de mensajes inundaron las redes para despedirlo.

“Sabemos que no somos los únicos que queríamos a Bo y damos las gracias por el amor que todos ustedes le han mostrado durante los años. Por favor, abracen un poquito más fuerte a los miembros peludos de su familia esta noche y acaricien su barriguita de nuestra parte”, publicó la exprimera dama Michelle Obama en Instagram. Su esposo, el expresidente Barack, colgó en Twitter algunas fotos, como la icónica imagen de él corriendo junto a Bo por un pasillo de la residencia presidencial. “Toleraba todo el alboroto que conllevaba estar en la Casa Blanca, tenía un gran ladrido, pero no mordía, le encantaba saltar a la piscina en verano, era imperturbable con los niños”, apuntó el demócrata en un mensaje que roza los 800.000 Me gusta, más de tres veces que su publicación para desearle feliz día de la madre a su esposa.

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