Los próximos despidos del gabinete y el Estado “low cost” que Macri le encargó a Dujovne

-Se terminó, ya está. Con estos pelotudos no podía hacer más nada.

Por si quedaban dudas de quién eligió el momento para la eyección más anunciada del gabinete, el propio Alfonso Prat- Gay se ocupó de aclararlo el mismo lunes ante el variopinto puñado de confidentes que cultivó en los quince años que lleva dedicados a la política. Los aludidos por el epíteto que Fontanarrosa juzgó irreemplazable para la lengua castellana eran casi todos los demás ministros, ante quienes jamás ocultó ese parecer, pero estaba dirigido especialmente a dos: Juanjo Aranguren y Rogelio Frigerio.


Nada personal. Lo que convenció a Prat-Gay de que en el quinto piso del Palacio de Hacienda tenía menos poder que en el Banco Central en 2004, cuando se divorció de Néstor Kirchner algo más tensamente que ahora de Mauricio Macri, fueron dos decisiones del último mes: la de flexibilizar su proyecto de reforma del impuesto a las Ganancias y la de pactar con las petroleras cuatro subas de combustibles para 2017. El Presidente no lo consultó para ninguna. Y como se apuntó en esta columna el viernes pasado, el acuerdo para seguir aumentando el precio de la nafta y el gasoil (ya los más caros de Latinoamérica, excepto Uruguay) terminó de demoler la pauta inflacionaria del 17% que figura en el Presupuesto 2017.