Los que se quitan los zapatos al entrar a casa tienen razón: he aquí la explicación científica

De vez en cuando, vas de visita a casa de algún conocido y al cruzar la puerta, sin esperarlo y a traición, te explica que en su casa no usan zapatos. Así que te descalzas tratando de no poner cara de compromiso, dejas los zapatos en ese diminuto zapatero que siempre tienen en la entrada y te dispones a pasar el resto de la velada en pantuflas. Y no importa que esa noche fueras monísimo de la muerte, las zapatillas son siempre siempre siempre más feas que Picio.

Esa gente son ‘raritos’. Lo digo como lo siento. Y deberíamos decirlo más. Porque no hay nada que corte más el rollo que la pregunta que todos nos hacemos en ese momento: «Espera, un segundo ¿no tendré un agujero en los calcetines?». Raritos, tiquimisquis y tocapelotas, eso es lo que son. Bueno, eso y atinados. Porque sí, igual llevan razón. O eso dice la ciencia, que sabe mucho de investigar pero por lo que se ve poco de sentido común.