martes 7 de diciembre de 2021
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Los republicanos que siguen contando papeletas un año después

Los republicanos de Racine, condado de Wisconsin de 200.000 habitantes entre Milwaukee y Chicago, descubrieron hace tres semanas 23.000 votos de las presidenciales de 2020 procedentes de electores registrados con el mismo número de teléfono. No solo eso. Había otros cuatro mil atribuidos a ciudadanos de 103 años nacidos el mismo improbable día: 1 de enero de 1918. Como Biden se llevó el Estado por 20.000 votos, al fin salían las cuentas de la conspiración. Poco importaron a ese puñado de republicanos obsesionados con seguir contando papeletas las explicaciones de la Comisión Electoral de Wisconsin, que aclaró que la obligación de aportar un teléfono y una fecha de nacimiento dejó de ser efectiva hace tiempo, y que al migrar las bases de datos muchos municipios con menos de 5.000 habitantes rellenaron los registros con cifras genéricas.

Hoy hace justo un año que los grandes medios estadounidenses dejaron de apretar los dientes y, cuatro días después de la cita electoral, se decidieron a proclamar a Joe Biden 46º presidente de Estados Unidos. Han pasado 12 largos meses, pero adversarios de Estados como Wisconsin, Arizona, Michigan, Pensilvania, Georgia y Arizona se resisten a pasar página y reconocer la derrota de Donald Trump. Recuerdan en su empecinamiento a Hiroo Onoda, aquel combatiente japonés que siguió emboscado en una isla filipina hasta 1974. El problema es que, a diferencia de Onoda, al que tuvo que convencer un antiguo superior de que la Segunda Guerra Mundial había terminado, el comandante Trump sigue atrincherado en sus bulos.

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