Lucrecia Martel alza la voz

Si hasta hace unos meses podía moverse en la orilla sin romper olas, ahora su nombre resuena como los murmullos o los rezos repetidos en sus películas. Como un susurro en la vereda de una casa provincial. Lucrecia Martel , la que no quiso aplaudir a Polanski/ Lucrecia Martel, la del emotivo discurso a Almodóvar/ Lucrecia Martel, la cineasta argentina que está haciendo historia.

Varias circunstancias la empujaron al primer plano. Como presidenta del jurado del Festival de Cine de Venecia, reavivó la polémica: ¿hay que separar al artista de su obra? A su vez, fue elegida por Almodóvar -entre todas sus chicas- para entregarle el León de Oro por su trayectoria. Con su laudatio brillante y quebrada por la emoción, conmovió tanto al público que el homenajeado tuvo que admitir que el discurso de Martel fue mejor que el propio. Y más recientemente, una distinción la bañó de luz y reconocimiento, a ella y a su obra. Su última película, Zama (2017), fue elegida como una de las diez mejores de este siglo, según los críticos del diario británico The Guardian. En el prestigioso ranking que valora las cien películas imperdibles en lo que va del siglo, Martel conquistó el noveno lugar, después de Paul Thomas Anderson y su primer puesto con Petróleo sangriento (2007) y de Richard Linklater, con Boyhood, entre otros grandes del cine mundial contemporáneo. Ahí se acomoda Martel.