Lula tiene que ser culpable

    Aun sin ninguna prueba de algún tipo de enriquecimento personal, aun sin ninguna prueba de haber obtenido ventajas personales de su cargo de presidente de Brasil, aun volvendo a vivir en el mismo departamento en la periferia obrera de San Pablo, desde donde salió para ser el presidente de más exito y prestigio en Brasil y de Brasil en el mundo, aun con todo eso, Lula tiene que ser acusado, procesado, considerado culpable y condenado.

    Si eso no sucediera, pese a la acción discriminatoria del Poder Judicial, de la Policía Federal de Brasil, del Congreso, no será posible decir que todos los políticos son inmorales, que todo líder popular conquista el apoyo del pueblo en base a fraudes. No será posible justificar que se instale en Brasil un gobierno de corruptos, de ladrones, de golpistas, sin ningún apoyo popular, como si el país estuviera condenado a ser manipulado por ese conjunto de mafiosos que ha asaltado el poder a través de un golpe.

    Si Lula fuera candidato de nuevo y el pueblo volviera a reconocer, una vez más, en él, su liderazgo indiscutible, no será posible decir que el contacto con el Estado corrompe a todos, que los gobiernos sirven para enriquecer a los políticos. Quedará en evidencia, al contrario, que es posible promover los derechos de todos, incluyendo también a los más pobres en la esfera de los derechos esenciales garantizados por el Estado.