domingo 9 de diciembre

Macri agita el “riesgo Cristina” para mantener abierta la última canilla

-Sería realmente una pena que Macri pierda las elecciones. ¿Pero cómo puede ser? ¡Si hizo casi todo bien!

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, parecía sorprendido por el declive del Presidente en las encuestas para el año que viene. Fue el domingo pasado en Basilea, Suiza, cuando recibió a su homólogo argentino, Guido Sandleris, que venía de un largo periplo por China. El flamante jefe del Banco Central intentó explicarle el impacto social de la crisis y hasta tuvo que interrumpir los elogios del italiano para admitir que el Gobierno también había cometido errores, como empezó a reconocer también acá. Pero Draghi, como la francesa Christine Lagarde, cree que los tres años de Macri al frente de la Rosada fueron ejemplares.


Lo que llamó la atención de Sandleris es lo mismo que había sorprendido a su antecesor, Luis “Toto” Caputo, cuando asumió tras la primera corrida cambiaria en lugar de Federico Sturzenegger. Habituado al roce con financistas de Wall Street pero no con burócratas de organismos financieros multilaterales, Caputo solía bromear con Macri por whatsapp sobre que lo querían más afuera que en el país. Los fondos de inversión tienen menos rodeos: saltan de la euforia al pánico cuando los números de las pantallas pasan del verde al rojo. Los jerarcas del Fondo, el Banco Mundial o el BCE, en cambio, sopesan antes de opinar los intereses geopolíticos de los países ricos que los controlan.

El respaldo sin fisuras de esos países poderosos es lo que Macri procura exhibir en la cumbre presidencial del G-20, en dos semanas. Es el premio que espera cosechar después de un año de minicumbres preparatorias y de encuentros paralelos que para después de la cumbre ya le habrá costado más de $ 3.000 millones al Estado. Casi lo mismo que el Presupuesto asignó para Aerolíneas Argentinas en 2019. Una seguidilla de reuniones elegantes y cócteles donde la élite de la burocracia global se deleitó con los vinos y la carne argentina. Como el propio Roberto Cardarelli, director del FMI para el Hemisferio Occidental y confeso sibarita, que ya tiene hasta un terroir favorito: el paraje de Gualtarally, en el Valle de Uco, cuna de caldos multipremiados como el cabernet franc Gran Enemigo o el malbec de Finca Adrianna.

Dejar un comentario