miércoles 13 de diciembre

Macri, Carrió y Larreta en un equilibrio bajo presión

Subestimar políticamente a Macri es un divertimento perimido. La realidad se encargó de zanjar esa discusión de manera brutal. Ahora lo entretenido es observar al presidente haciendo política, una actividad a la que todo indica, le empezó a encontrar el gusto.

Como la Argentina es el país de las certezas tan inapelables como efímeras, ahora que ya se descuenta que Macri reelige en el 2019, la discusión por su sucesión -que debería activarse una vez conseguido ese objetivo- se trasladó hasta el presente. “Es una locura discutir esto cuando faltan seis años”, se escudan en la cúpula del PRO -a donde se reduce la discusión-, para disimular lo obvio. El argumento peca de pereza y soberbia en dosis similares.


Horacio Rodríguez Larreta se consolidó, no sólo como uno de los gestores más dinámicos de la Ciudad de las últimas décadas, sino también como un actor político con autonomía. En un espacio como el PRO, manejado hasta ahora casi como una empresa, se trata de una novedad. Bienvenidos a la política.

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