Macri, el celular y la plaza

En derrota, en retirada, casi en disgregación de su coalición, Macri llenó la histórica Plaza de Mayo. Lo que no tuvo al principio, lo que no tuvo durante, lo tuvo al final de su mandato. Cuesta verlo y aceptarlo pero asombra. El día después de su derrota en las PASO lo vimos desencajado y sin reflejos. Después lo vimos pedir disculpas y lanzar medidas en las que no cree. Pero el sábado lo vimos entusiasta, confirmado y sin desbarrancar discursivamente. Después de tres años horribles, vimos a una multitud agradecida abajo del balcón. Vimos el encuentro entre la masa macrista y su líder.

No sabemos si esa plaza tendrá una traducción electoral en octubre que salve al gobierno de la debacle de agosto. No pareciera que fuera el caso. Tampoco es novedosa la movilización de lo que Martín Rodríguez denominó “el pueblo macrista”. Citemos a Martín: “si Macri pierde las elecciones, nos enfrentamos a algo que deja intacto: el pueblo macrista. Y lo nombro así para llamar de algún modo a eso que preexistió a su gobierno, su candidatura, incluso a su frente electoral, formado por los más intensos. Eso que emergió en parte en el 2001, y sobre todo en las plazas anti kirchneristas de 2008. La parte de la sociedad que piensa como él”. Este sábado la realidad le dio la razón. Para sorpresa de propios y extraños emergió “el pueblo macrista”. Para mi sorpresa, esa performance en video de Luis Brandoni desde España logró hacer marchar a la gente que no quiere marchar. Y lo novedoso es que Macri esta vez salió al balcón frente a una plaza llena de su gente. No estuvieron cuando asumió, no estuvieron en las aperturas anuales de sesiones, estuvieron en un lejano abril de 2017 sin que él saliera al balcón. El sábado 24 de agosto estuvieron y Macri estuvo en el balcón.