Macri les debe a Maduro y Bolsonaro el salvavidas de Trump contra la corrida

Anteayer, cuando recibió de manos de Ivanka Trump un premio especial del mismo Atlantic Council que galardonó a Mauricio Macri como «ciudadano global» en octubre pasado, Christine Lagarde disimuló como una verdadera estadista la furia que desató en el staff técnico y en el management del Fondo Monetario la decisión de su padre, Donald, de blindar al mandatario argentino contra la corrida cambiaria que amenazó hasta el viernes con llevárselo puesto. La orden de Trump la ejecutó disciplinado el Nº2 de Lagarde, David Lipton, a instancias del secretario del Tesoro norteamericano, Steve Mnuchin. Fue el propio Lipton quien salió a respaldar, para despejar toda duda, la demolición de la «zona de no intervención cambiaria» que anunció el lunes el Banco Central. Era el mayor enemigo de cambiar lo pactado en el acuerdo de octubre.

El salvataje de Trump a Macri no tiene raíces económicas sino geopolíticas: con sus planes para derrocar a Nicolás Maduro en Venezuela frustrados y sin que Jair Bolsonaro haya logrado tampoco afirmarse en el poder en Brasil, la Casa Blanca optó por hacer lo que estaba a su alcance para aliviar la desgracia de un aliado que no se puede dar el lujo de dejar caer. Contra lo que marca el propio estatuto del FMI y contra todas las recomendaciones de su staff, el Banco Central argentino fue autorizado a vender reservas prestadas por el organismo para evitar que el dólar siga subiendo. El Fondo tampoco se quejará porque el Central haya dejado de informar esas ventas de manera diaria, aunque eso contraríe sus normas sobre difusión de datos y combate a la información privilegiada.