Macri no es la dictadura, pero debe responder por un desaparecido

Santiago Andrés Maldonado nació hace 27 años en Veinticinco de Mayo, provincia de Buenos Aires, pero vivía en El Bolsón, cerca de Bariloche, en Río Negro. Era artesano y militante en apoyo de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), un grupo que busca formar una nación aborígen en la Patagonia. Fue visto por última vez cuando era subido por la fuerza a una camioneta de Gendarmería Nacional en Cushamen, un departamento del norte de Chubut, cercano a Río Negro, el 1 de agosto pasado. Los verbos de este párrafo se conjugan en pretérito porque lleva 28 días desaparecido. Con cada jornada que pasa, es menos probable que aparezca con vida. O de que aparezca, a secas.

El caso ocupa el centro de las noticias locales e internacionales, inunda las redes sociales, se mete en las canchas. Y se politiza, porque es político. Es esperable que el sector que acusa al actual gobierno nacional de todos los males lo responsabilice también por este. Si se cree que «Macri, basura, vos sos la dictadura», como se canta en algunas movilizaciones, es lógico pensar que esta es una desaparición más. Una supuesta prueba piloto de un nuevo proceso de reorganización nacional, ordenada por el presidente como el fallo del «2×1» o el cuestionamiento a las cifra de desaparecidos. Hay que aclarar, para esa parte del público: Macri no es la dictadura, ni el gobierno de Cambiemos ordena desaparecer personas.


El gobierno nacional, como representante circunstancial del Estado, es responsable político de sus Fuerzas Armadas. Pablo Noceti, jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad de la Nación, estaba en Esquel durante la represión. «Los del RAM van a quedar todos presos», amenazaba el funcionario en diálogo con Radio Nacional de Esquel el 2 de agosto. «El operativo se armó en base a orientaciones y órdenes precisas emanadas del Ministerio de Seguridad», contó Diego Conrado Héctor Balari, comandante mayor de Gendarmería, al canal 4 de Esquel el mismo día. «Noceti pasó por el lugar una vez que ya se estaban haciendo las actuaciones, se bajó del auto, saludó a la Gendarmería y siguió. No participó, no dio órdenes, no tuvo nada que ver con la parte operativa. Es un principio que tiene el Ministerio de Seguridad: nosotros dirigimos la estrategia, no damos órdenes operativas sobre el terreno», explicó la ministra Patricia Bullrich cuando fue al Congreso a dar explicaciones sobre el caso, el 16 de agosto. Una de esas tres declaraciones no es como las demás. ¿Ordenó el Ministerio la captura de Maldonado? Difícil saberlo si ni siquiera se admite que Maldonado haya sido detenido: Bullrich aseguró que, de acuerdo a los informes de Gendarmería, el día de la represión «no se procede a ninguna detención».