martes 11 de diciembre

Macri pidió dos leyes, Carrió le volteó una y Cambiemos le reformó la otra

Los dos proyectos en los que Mauricio Macri puso más énfasis en el llamado a sesiones extraordinarias chocaron de frente con el Congreso, que dejó al Presidente al borde del papelón. Vetada públicamente por Elisa Carrió, la ley de financiamiento de los partidos políticos directamente no fue tratada en comisiones y su discusión se postergó para marzo, mientras que el oficialismo trabaja a contrarreloj para rescatar la iniciativa que apuntaba a combatir a las barras bravas, que también generó fuerte resistencia interna.

El proyecto contra los barras, que el Ministerio de Seguridad que conduce Patricia Bullrich envió como una reacción directa al escándalo del superclásico River-Boca, había sido anunciado con bombos y platillos por Macri, empoderado tras el éxito del G20. Pero la ley se trabó ni bien llegó al Congreso, donde recibió cuestionamientos por parte de los propios diputados del oficialismo, en especial de la Coalición Cívica y del radicalismo, que objetaron la falta de proporcionalidad de las penas en relación con el resto de los delitos previstos en el Código Penal, la mirada “punitivista” y la ambigüedad de varios términos incluidos en el texto, como aquellos que refieran “las inmediaciones” de los estadios, o el “antes, durante y después” del espectáculo. El Ministerio se mantuvo, primero, firme en su postura de rechazo a cualquier tipo de cambio.


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