lunes 18 de febrero

Macri quiere asegurarle el futuro a la empresa del presidente del Real Madrid

Florentino Pérez es como los Rocca o los Macri: un megaempresario de grandes obras públicas. Presidente del Real Madrid, se transformó en el dueño de la superfinal que el Estado y los directivos de Boca y River birlaron a los argentinos. Hoy puede ser su día de fiesta. Le vendrá bien, porque después del partido llegará un trago amargo. El miércoles 12 será interrogado en el Congreso para determinar su responsabilidad en el financiamiento ilegal de los conservadores españoles. El dinero de Pérez es de origen global, la Argentina incluida.

Para la revista Forbes española, Don Florentino es el CEO número uno del reino. Y el Real Madrid, el club de fútbol financieramente más cotizado del mundo. Pérez es el ejecutivo principal de ACS, la constructora con 200 mil empleados fundada en 1997. En 2016 tenía un ingreso de 36 mil millones de dólares y obtuvo una ganancia neta de 855 millones de dólares.


El señor Pérez, a la vez principal accionista de ACS, consiguió forjar un despliegue mundial. ACS tiene ramificaciones en el sudeste asiático, Alemania y América Latina. En la Argentina sus conquistas fueron más allá del fútbol. ACS es la sexta adjudicataria de obra pública, con actividades soterramiento y una trayectoria rutilante en un rubro muy caro al ser nacional: el peaje.

Mauricio Macri trata con intensidad a Pérez desde 2009. Ese año, como jefe del gobierno porteño interesó a Don Florentino en que hiciera negocios en la Argentina. Lo hizo durante una gira por Madrid en la que consolidó los lazos con el Partido Popular de José María Aznar y Mariano Rajoy. El PP fue siempre un modelo para el Pro.