lunes 17 de diciembre

Macron y los “chalecos amarillos”

Ante la presión de los llamados « chalecos amarillos », el Gobierno de Emmanuel Macron asegura defender la bajada impositiva, uno de los principales reclamos del movimiento. Una retórica que lo único que hace es alimentar una movilización hostil al Ejecutivo y que resta legitimidad a los impuestos obligatorios.

Cuando el primer ministro francés Édouard Philippe apareció el pasado domingo 18 de noviembre en las pantallas de France 2 para tratar de calmar la ira de los llamados « chalecos amarillos » [por la prenda fluorescente que visten para manifestarse], intentó demostrar hasta qué punto el Gobierno está enteramente de acuerdo con las demandas de los organizadores de las protestas. Cierto es que « asume » el alza de los impuestos que gravan a los carburantes, pero, como ellos, dice estar irritado por el nivel impositivo general en Francia. Por lo tanto, se esforzó en demostrar que quería reducir la presión impositiva. En resumen, también él, como los « chalecos amarillos », mostró su « hastío » fiscal y su intención de actuar contra los impuestos.


Esta defensa dice mucho de la trampa en la que el Ejecutivo ha caído. Porque los que visten los chalecos de seguridad en el marco de esta movilización pagaron al Gobierno con su misma moneda: la demagogia fiscal que el propio Ejecutivo viene alimentado con primor desde mayo de 2017.

Por supuesto, el movimiento de protesta es complejo, pero no se puede negar que esta revuelta nace del rechazo a un impuesto que ha mutado en rechazo general a los impuestos.

Sin embargo, ese rechazo fiscal forma parta de la doxa de las élites administrativas y políticas desde hace mucho tiempo. Ya estaba presente en el programa del candidato Sarkozy. La llamada Comisión Attali para la « liberación del crecimiento », promovida por el propio Nicolas Sarkozy, quien se habría de convertir en presidente de la República y en la que participó el joven Emmanuel Macron, no dijo otra cosa: « Dado el ya elevado nivel impositivo obligatorio, cualquier aumento adicional para financiar esta deuda correrá el riesgo de tener un efecto depresivo sobre la actividad y reducir la competitividad de los actores económicos a la vista de los tipos aplicados por nuestros vecinos ».

En resumen, los impuestos se percibían como una pesada carga difícil de soportar para Francia. El discurso catastrofista de los altos cargos reposaba sobre el peso de la fiscalidad.

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