Mafia de Instagram: el drama de la joven de Quilmes a la que le secuestraron su cuenta con más de 300 mil seguidores

“Primero me robaron el Instagram, después me hackearon el mail y finalmente el delincuente me acosaba pidiéndome fotos y videos míos para recuperar mis cuentas”, cuenta Sol Skolnik, de 33 años y empleada en un restaurante de Quilmes, que comenzó su calvario digital hace menos un mes cuando fue engañada por una de las mafias internacionales que se dedica a robar cuentas de redes sociales muy populares para luego cambiar los datos, borrar las fotos y venderlas en el mercado conservando el gran valor que poseen: los seguidores.

Hoy, su caso está denunciado en la Justicia federal. Su causa tramita en la fiscalía del fuero en Quilmes, a cargo de Adrián Rigonato. Sol todavía no pudo recuperar nada de lo que le robaron. Hoy, lo que era su cuenta está en manos de un comercio extranjero, una barbería, luego de más de una decena de cambios de nombre.

“En el momento sentís mucha bronca y al mismo tiempo la sensación horrible de que algo te falta, de que te robaron. Uno se acostumbra a interactuar por las redes sociales y yo particularmente transmitía buena onda por ahí por lo que te hace poner mal. Tratas de pensar que es solo una cuenta y listo pero no es tan así porque uno vuelca mucho de sí en esos lugares. Ni hablar todo lo que viví después con el robo del mail y el acoso de este tipo, mucha impotencia”, relata Sol.