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lunes 1 de marzo de 2021
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Maradona, el apellido de un país

Una contraseña se convirtió durante décadas en el salvoconducto para cualquier argentino que caminara por el exterior, mucho más si se trataba de un país en el que no se dominaba el idioma: “Argentina Maradona”. A ese código le siguen historias infinitas. Comidas gratis, un trago, amistades, romances fugaces, gritos y abrazos napolitanos, un partido de fútbol, un taxi que llega a tiempo, la salvación de una desgracia, la indicación justa para volver a casa, un parto urgente. Diego Maradona fue un pasaporte —una estampita— que abrió mundos, un sustantivo que nunca necesitó de traducción, el apellido definitivo de un país.

Su muerte, a los 60 años, deja en shock a ese país, la Argentina, que se siente huérfana como nunca. Pero también lastima a los millones que lo lloran en el mundo, incluso a quienes no sabían que lo querían tanto. La muerte de Maradona no era una muerte inesperada, era una muerte imposible. Todo lo que se podía hacer con un cuerpo para vencerlo, Diego lo había hecho. Lo llenó de sustancias, lo sometió a operaciones, le entregó picos de stress y presión, lo llevó de acá para allá, sin descanso; lo expuso en un campo de juego a las patadas rivales y en el campo de las aventuras a las patadas propias. Lo quebró emocionalmente. Entregó el cuerpo, su cuerpo, a la felicidad colectiva. Diego fue un fabricante de felicidad.

Diego las hizo todas y todas las que se le pusieron enfrente las fue esquivando en lo que era su propio arte. Se imantó —y nos imantó— de una sensación de invencibilidad. No parecía haber finitud en Diego, D10s. Y en realidad es que Diego no hizo lo que quiso; hizo lo que pudo con lo que fue. Con lo que significó ser Maradona, mucho más que un jugador de fútbol, un artista. Su obra fue ser la encarnación del Sueño del pibe, un tango de 1942 que alguna vez él mismo interpretó en televisión. Si el potrero (la cancha de tierra) fue el mito fundante del fútbol argentino, Maradona lo completó.

washingtonpost.com  (www.washingtonpost.com)