lunes 28 de noviembre de 2022
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Marcas de moda y belleza que han renunciando a las redes sociales: ¿es posible sobrevivir sin ellas?

“En un lugar mejor. En la bañera con un buen libro; mimándote con una mascarilla y un té; o disfrutando de un poco de aire fresco… Te invitamos a estar en un lugar mejor para tu salud mental”: así de contundente es el mensaje que puede leerse en algunas de las redes sociales de la firma cosmética Lush desde hace un par de semanas, junto a la imagen de una bañera, invitando a sus seguidores a emplear el tiempo en otros menesteres. La compañía ha anunciado que abandona, al menos temporalmente, Facebook, Instagram, Snapchat, WhatsApp y TikTok, “hasta que estas plataformas puedan ser un entorno más seguro para quienes las utilizan”.

El debate sobre redes sí o no, o su impacto en la salud mental está ahí y la marca británica, muy ladina, se ha unido a la conversación. Pero la controversia no es nueva. La propia enseña, que ya se posicionó contra la crueldad animal cuando la demanda aún estaba en poquitas agendas, hizo otra intentona de dejar las redes en 2019. Tampoco es la primera: el pasado mes de enero Bottega Veneta borró completamente su cuenta de Instagram y otros nombres variopintos como Balenciaga, Diesel o Kylie Cosmetics han recurrido a eliminar todo su contenido como parte de distintas maniobras. El tema fascina y engancha, así que desde hace años YouTube (otra red) está plagado de charlas Ted con millones de visualizaciones alertando del potencial dañino de Facebook y compañía. En 2016 Cal Newport las comparaba con las máquinas tragaperras y Bailey Parnell, en 2017, apuntaba a que “en las redes sociales, nosotros somos el producto y dejamos que sean otros los que nos atribuyan el valor”.

smoda.elpais.com  (smoda.elpais.com)