15.4 C
Buenos Aires
sábado 24 de julio de 2021
Cursos de periodismo

Marcelo Tinelli, si querés llorar, llorá porque… ¡funciona!

¿Hay que llorar? Lloremos, pues. Así lo entendió Marcelo Tinelli esta semana que apeló a la emoción como recurso “sube-rating” y convirtió a ShowMatch en un reguero de lágrimas. La tele de los enfrentamientos y las chicanas parece que pasó a mejor vida y lo que garpa ahora es conmoverse, conocer historias de sufrimiento, de desencuentros y de amores perdidos. Si las peleas entre jurados y participantes no funcionan, cambiemos a lo que funciona. ¡Dale!

Ante un rating esquivo, Tinelli ya venía probando cosas cuando la semana pasada hizo bailar a profesionales de la danza, en una competencia armada a las apuradas, como para ver qué pasaba. Anunció a Nacha Guevara como quinto jurado, pero todo quedó en la nada. Con el contundente estreno en Telefe de La Voz Argentina, protagonizado por canciones y dramas de la vida, Tinelli no lo dudó y en dos patadas hizo lo que haría cualquiera para salvar su programa: cambiar. Todo lo contrario a lo que pasó con Jorge Rial que nunca modificó su TV Nostra y prefirió irse de la tele sin siquiera intentar algo. Así fue como ShowMatch en estos días fue otro programa. Un programa que estuvo más cerca del llanto que de la risa.

Y no sorprendió el martes, que el primer emocionado fuera el bailarín Jony Lazarte. Tinelli ya le había echado el ojo por su talento varios días atrás y había inventado esa saraza de la competencia de bailarines. Lazarte es un profesional del baile. Sabe y se nota. De eso se dio cuenta rápidamente el conductor y lo llevó al centro de la escena. Lo hizo hacer su gracia, lo puso a competir… Pero el punto caramelo era otro: hacerlo llorar. Y lo logró. Le puso al aire un clip con música incidental, fotitos de su infancia, testimonios de su familia y hasta el recuerdo de su abuela muerta. Jony lloró mucho, pero ahí no terminó todo. Mientras varios famosos esperaban su turno para bailar disco y el jurado pensaba “qué hacemos acá”, llegó el otro bailarín de la competencia, Tito Díaz. Calladito, tímido, el chico recordó a su hermana Florencia después de ver el video familiar musicalizado con acordes tristes. Por supuesto, la que apareció detrás del portón fue la hermana Florencia, vestida de folclorista, lista para interpretar una zamba. Y eso no fue todo. ¡También apareció la madre! A esa altura, Pampita Ardohain estaba llena de mocos y con el rimmel por el suelo. La emoción era mucha y Tinelli estaba contento. No bailó nadie más y el jurado no tuvo que tomar ninguna decisión. Promedio de diez puntos para un programa que, claramente, marcaría el destino del siguiente.

lanacion.com.ar  (www.lanacion.com.ar)