María Esperanza Casullo. «Las democracias deben recuperar representación y participación»

«El populismo es efectivo», dice la politóloga María Esperanza Casullo. Sirve para ganar elecciones, sirve para mantenerse en el poder muchos años a pesar de los embates y sirve para gobernar, aunque no para hacer «un buen gobierno». En su flamante libro ¿Por qué el populismo funciona? (Siglo XXI Editores) -y después de analizar cientos de discursos que encarnan este tipo de liderazgo-, Casullo explica por qué el populismo sobrevive en el tiempo y goza de buena salud. La respuesta la encuentra en «el mito político» que amasa el líder, una narrativa que, además de ofrecer mapas, repertorios y explicaciones del mundo, brinda respuestas a los miedos y ansiedades de los ciudadanos, enuncia cursos de acción y otorga la posibilidad de participar en un proyecto de carácter épico. ¿Acaso no se trata de una apelación básicamente emocional que tiende a simplificar y estereotipar? «Sí -admite la politóloga-, pero los líderes populistas cuentan un cuento, un relato con héroes y villanos (que cambian todas las veces que sean necesarias), y convocan al ciudadano a participar de una epopeya. Y eso funciona». De hecho, el agotamiento de los populismos de izquierda no devino en el auge de las democracias liberales, sino en el surgimiento de una ola de populismos de derecha, xenófobos y excluyentes, en distintas partes del mundo. Así describe Casullo lo que sucede en Europa, en los Estados Unidos y ahora en Brasil, con la victoria de Jair Bolsonaro. Por otra parte, aclara que no busca justificar o defender el fenómeno sino comprenderlo. Egresada de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires y doctora en Teoría Política por la Universidad de Georgetown, Casullo se desempeña como docente en la Universidad de Río Negro y desde hace años investiga y escribe sobre populismo.