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miércoles 14 de abril de 2021
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Martín Caparrós: «¿Dónde está Santiago Maldonado?»

En la Argentina un hombre no aparece. No sabíamos nada de él; ahora sabemos que lo llaman Juan o el Brujo, que nació en un pueblo de la provincia de Buenos Aires en 1989, que hace unos meses se mudó a la Patagonia, que últimamente trabajó de tatuador en Chiloé pero que lo que realmente le gusta es internarse en la naturaleza; que es capaz de sobrevivir en el bosque comiendo hongos y frutos, que es amable y buen conversador, pelilargo, tranquilo, que toca la batería y desdeña a los burgueses, que trata de vivir de otra manera. No lo sabíamos, por supuesto, y ahora sí: es curioso cómo, de pronto, una vida que pasaba tan inadvertida como casi todas se vuelve relevante. La vida de Santiago Maldonado, ahora, es decisiva. Se ha vuelto un campo de batalla de la guerrita argentina.

El 1 de agosto pasado, en la provincia sureña de Chubut, Santiago Maldonado se sumó a un corte de rutas organizado por una comunidad mapuche que reclama tierras de uno de los mayores latifundistas del país: la corporación italiana Benetton. La Gendarmería —un cuerpo armado que debería cuidar las fronteras y territorios fronterizos— reprimió el corte; esa tarde, Santiago Maldonado desapareció. Sus amigos y sus parientes lo denunciaron enseguida; un mes después, nada se sabe. Y nadie parece plantearse la pregunta decisiva en cualquier crimen: ¿para qué? Cualquier novela policial lo enseña: para encontrar un culpable hay que encontrar un móvil. Es muy difícil descubrir a quién podría beneficiar la “desaparición” de Santiago Maldonado. No era un peligro ni un ejemplo para nadie; a nadie le sirve secuestrarlo y matarlo.

nytimes.com  (www.nytimes.com)