sábado 4 de diciembre de 2021
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Martín Insaurralde, la variable de Scioli para una boleta pseudo K

Martín, es mucho más de lo que esperaba.

Daniel Scioli se puso de pie, caminó hasta Martín Insaurralde y lo abrazó. «Yo sabía que no me equivocaba con vos», habló el gobernador al oído del lomense.

La escena, con ese instante casi emotivo, ocurrió a principios de la semana y anticipó, en secreto, lo que Insaurralde blanqueó el sábado a través de Twitter: que luego de zigzaguear entre el peronismo K y el PJ díscolo de Sergio Massa, finalmente decidió mostrar sus cartas y respaldar la aventura presidencial de Scioli.

Con un texto de 150 palabras, el lomense trató de sepultar un año y medio de devaneos que le valieron la furia ultra K y el deterioro en sus indicadores políticos. En su laberinto, la imagen de MI se dañó y su intención de voto se desplomó.

Así y todo, en la mayoría de las encuestas el lomense todavía encabeza, aunque con muy justo, las preferencias entre los anotados a la sucesión de Scioli, pero está muy lejos de los valores que ostentaba un año atrás. Bracea, ahora, con Diego Bossio de ANSES mientras que, recién bajado a la provincia, Julián Domínguez, medido como «candidato de Cristina», empezó a trepar.

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