sábado 28 de mayo de 2022
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Matando a McCarthy

Como el alcohólico que sabe que se esta destruyendo con la bebida, ciertos usuarios de Twitter sabemos que esta red está —como mínimo— perjudicando severamente nuestra capacidad de concentración y —como máximo— derrumbando la integridad de nuestro ser. Para este columnista, una alerta más de esta lamentable y sórdida condición de adicto se encendió el 28 del mes pasado, al enterarme de la falsa muerte de Cormac McCarthy.

Parado en la esquina de Santa Fe y Ecuador, esperando la luz para cruzar, saqué mi teléfono en un gesto automático y abrí Twitter como en otra época uno podría haber prendido, inconscientemente, un cigarrillo. Leí un retuit comentado de Joyce Carol Oates anunciando el fallecimiento de McCarthy. Inmediatamente le saqué una captura de pantalla e hice mi propio retuit solemne (que desde entonces he borrado). Pensé, mirándome vanidosamente a mí mismo desde afuera, siempre recordaré exactamente dónde estaba parado al enterarme de la muerte de Cormac McCarthy.

Qué idiota soy, dios mío.

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