viernes 19 de octubre

Mauricio Macri y la vuelta al FMI: nada será gratuito

La tasa de interés del Banco Central había dejado de ser un instrumento de la política antiinflacionaria; en realidad, siempre fue el único instrumento. Muy recientemente y de golpe en golpe, devino en la herramienta que debía frenar la disparada del dólar. No sirvió para alcanzar ninguno de esos objetivos.

El BCRA empezó a quemar las naves a partir del 27 de abril, cuando en tres saltos subió la tasa del 27,25 al 40%. Federico Sturzenegger suponía que con semejante filón era posible recrear la bicicleta financiera y detener la corrida cambiaria.


Fue inútil.

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