lunes 10 de diciembre

“Me calienta que seas tan pelotudo”

Es peligroso hablar en estos días: nos escuchan. Nos escuchan, y sobre todo los escuchan a ellos, a los que tienen peso. Dos historias paralelas, en Argentina y España, lo muestran: dos historias que se complacen en descubrir secretos y dibujar preguntas.

En Argentina un periodista, Luis Majul, lleva meses difundiendo grabaciones de las charlas telefónicas entre Cristina Fernández viuda de Kirchner, expresidenta, ahora senadora, y su ladero Oscar Parrilli, exjefe de la inteligencia nacional, ahora su felpudo. En ellas, la señora le ordena operaciones despiadadas: “Salí a matarla. Hay que empezar a pincharla para que explique de qué vive”, dice, por ejemplo, sobre una diputada que la denunció en la justicia. Pero lo que más impresiona es cómo insulta y maltrata a su privado. La escucha más reciente incluye una frase que permite incluso ensoñaciones: “Me calienta que seas tan pelotudo; me calienta mucho que seas tan pelotudo”, le lanza, entre otras flores, la señora.


Mientras tanto, en España, una cadena de televisión, Antena 3, difundió en plena semana feminista una charla del año pasado entre Lluís Salvadó, entonces secretario de Hacienda de la Generalidad de Cataluña, ahora cesado y todavía diputado regional, y un amigo ignoto. Hablaban de la necesidad de remplazar a la consejera de Educación y de la dificultad de encontrar mujeres para cargos, y entonces de pronto el consejero: “Se lo das a la que tenga las tetas más gordas y ya está”.

 

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