Medios y usuarios de redes deberíamos estar avergonzados del tratamiento del atentado de Barcelona

Tras el terrible atentado terrorista que sufrió ayer Barcelona los medios digitales y audiovisuales se movilizaron rápidamente para entregarle a los españoles la información de la tragedia lo antes posible. El problema es que, por la inmediatez actual en la que viven los medios, por un miedo a quedarse atrás en la carrera por la publicación de la noticia y por la enorme presión de la gente por conocer más detalles sobre el suceso, la ciudadanía ha recibido bastantes informaciones que o bien eran parcialmente incorrectas o bien eran directamente falsas.

En estos casos podemos comprender el impulso de los medios a llevarle a sus espectadores la última noticia, pero con lo vivido en este ataque también hemos podido comprobar cuáles son las consecuencias de difundir informaciones no lo suficientemente contrastadas, más aún cuando hablamos de temas tan sensibles para la ciudadanía como un atentado.


Allí donde los medios no pudieron informar con rigor, sí estuvieron los Mossos d’Esquadra y la Policía, cuyas cuentas de Twitter, desde las que ofrecían sus comunicaciones en varios idiomas, se convirtieron casi en los únicos rincones fiables desde los que informarse.