Microsegmentación y valor: un pleno a las redes antes de la batalla clave

El tramo decisivo de la campaña hacia las PASO encuentra a la economía sin reacción y al Gobierno sin más recursos que los de la ANSES para desplegar ante la emergencia el populismo financiero que le funcionó en 2017: créditos subsidiados para pobres y jubilados, Ahora 12 para la clase media y Precios Cuidados para paliar los efectos de una inflación que no pudo bajar del 55% interanual. Los dólares del Fondo apenas alcanzan para frenar la corrida que volvió a asomar la cabeza estos días. Los insultos callejeros al Presidente incluso donde antes jugaba de local, como en Córdoba, tampoco parecen ilustrar la recuperación de su imagen que publicitan sus encuestadores favoritos. Y sin embargo, en el Frente de Todos admiten que todavía les faltan dos o tres puntos decisivos para evitar una segunda vuelta que todavía asoma mortífera para Alberto Fernández.

Que Mauricio Macri todavía pueda aspirar a la reelección pese al fracaso total de su política económica -que admiten y describen así textualmente diputados oficialistas como Facundo Suárez Lastra- es el resultado de muchos fenómenos sociales, políticos y económicos cruzados. Pero también de dos campañas que parecen ancladas en siglos distintos. Como escribió el politólogo Julio Burdman en Tiempo Argentino, es una disputa entre modernidad y posmodernidad. Entre el argumento y la imagen. Entre la razón y la intuición.