Morricone: el electrónico, el asonante y el experimental

    En 1966 se publica el primer disco de un grupo de música experimental llamado Il Gruppo de Improvvisazione Nuova Consonanza que responde a las siglas GINC, el Gruppo o The Group. Hasta aquí nada reseñable salvo que eran pioneros desde 1964 en Italia en aplicar las enseñanzas de John Cage y Stockhausen y se consideraban el primer y único grupo de improvisación colectiva formado por compositores-intérpretes músicos. Uno de los miembros fundacionales era Ennio Morricone, hasta entonces compositor de algunas bandas sonoras percutantes de cine popular italiano (Por un puñado de dólares a la cabeza) y arreglista y compositor de música ligera italiana (para Mina, Umberto Bindi, Milva…). Ennio tocaba la trompeta y la flauta.

    El Morricone experimental es mi compositor favorito, el que ha empujado los límites en la forma de entenderse la música de cine, en su manera de elaborar un discurso narrativo fuera del subrayado de las imágenes creadas por el director. El Morricone cineasta, el Morricone guionista porque crea reflejos en la banda sonora que completa la información impresa en la imagen. Ese compositor cineasta que invade con su silencio o con sus notas la atmósfera de las emociones. En esos 10 años desde 1966 a 1976 en que publicó con Il Gruppo solo cinco pero muy influyentes discos, el Ennio Morricone músico de cine compuso, arregló y orquestó más de 200 bandas sonoras… ¡¡¡200!!! En años como 1968 (con obras maestras como Hasta que llegó su hora, Teorema, Galileo…) y 1971 (Verushka, La lucertola, Il Decameron…) superaron las 25 (a razón de dos al mes) y no solo compuso para cine sino que siguió cultivando el campo del pop y le animaba un espíritu curioso y provocador que le acompañaría hasta su muerte física (porque murió con las botas puestas incapaz de romper ese espíritu).