sábado 25 de junio de 2022
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Música y algoritmos: muy pocos artistas se reparten mucho dinero y una mayoría de músicos, centavos

Por las nuevas formas en las que se produce, distribuye y consume la música, las plataformas de streaming se convirtieron en un escenario de disputa para la industria. En una época en la que los artistas pueden construir sus carreras sin depender de las grandes discográficas ni de la venta de discos, el streaming se presenta, desde la teoría, como una fuente de ingreso real y al alcance de cualquiera. Spotify, Apple Music, Amazon Music, Deezer, Tidal, YouTube Music, Bandcamp y tantas otras, juegan, cada una a su manera, un papel clave en el panorama actual de la música. Su influencia es tan fuerte que, además, ha generado cambios sustanciales en las dinámicas de la industria y en las esferas artísticas. Sin embargo, la pregunta es si hace falta ser tocado por la varita mágica del éxito para monetizar música en Internet o si alcanza con un trabajo sostenido desde la independencia en la Argentina. ¿O, por lo contrario, habrá que ceder ante las exigencias de los algoritmos para acumular reproducciones?

En un mundo cargado de sobreinformación, destacarse artísticamente es un desafío. Esa tarea se complejiza aún más en un sector en constante cambio donde la ecuación del crecimiento está supeditada a muchas variables que van desde lo estrictamente musical hasta cómo se intenta llegar al público. La forma en la que las canciones son distribuidas, si hay intermediarios o no, las herramientas de promoción con las que se cuenta, si existen o no acuerdos comerciales para darle visibilidad en las diferentes plataformas y, principalmente, el caudal de oyentes acumulados son factores fundamentales para alcanzar o no mayores audiencias.

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