Naomi Klein: «Los obstáculos que enfrentamos no sólo son externos»

Esta es una historia acerca de estar a destiempo.

Una de las maneras más inquietantes de que el cambio climático ya se ve es con lo que los ecologistas llaman desfase o destiempo. Este es el proceso mediante el cual el calentamiento provoca que los animales se desfasen con una importante fuente de alimentación, sobre todo en tiempos de reproducción, cuando no encontrar suficiente alimento puede provocar rápidas disminuciones en la población.


Los patrones de migración de muchas especies de aves cantoras, por ejemplo, han evolucionado a lo largo de los milenios para salir del cascarón justo cuando las fuentes de alimentación, como las orugas, están en su punto de mayor abundancia, lo cual ofrece a los padres muchos nutrientes para sus pequeños hambrientos. Pero como ahora la primavera muchas veces llega temprano, las orugas también nacen temprano, lo cual implica que en algunas zonas son menos abundantes cuando los polluelos salen del cascarón.

Los científicos están estudiando casos a destiempo, relacionados con el clima, que se dan entre docenas de especies, desde el caribú hasta el papamoscas cerrojillo. Pero hay una importante especie que les falta: nosotros. Homo sapiens. Nosotros también sufrimos de un terrible caso de estar a destiempo, relacionado con el clima, pero en un sentido cultural-histórico, en vez de biológico. Nuestro problema es que el cambio climático es un problema colectivo que requiere una acción colectiva, un tipo de acción que la humanidad nunca ha logrado hacer. Sin embargo, ya entró en la conciencia del mainstream, en medio de una guerra ideológica que se libra acerca de la idea misma de la esfera colectiva.