Natacha Jaitt: empatía por la diabla

Garganta profunda, lanza fuego por la boca. Fanática de las denuncias, su muerte no conmueve a nadie, dijo Mercedes Ninci, pero tiene a todxs magnetizadxs. Natacha Jaitt es TT en twitter y tapa en los principales diarios: en la madrugada de ayer “apareció muerta”, titulan unos. “Perdió la vida”, anuncian otros. ¿Apareció muerta? ¿Cómo aparece muerta una mujer? ¿Tras desaparecer de qué, de dónde? ¿Perdió la vida? ¿A dónde? ¿Al costado del camino, al margen de la buena senda?

Natacha se había desafiliado hace tiempo del club privado de la moral y las buenas costumbres, de la decencia y el recato, de los modales y el comportamiento esperable para una chica judía que había tomado su bat mitzva a los 12, momento a partir del cual, para la ley hebrea, las personas pasan a ser responsables de sus actos, a discernir entre el bien y el mal. Pero sabemos de sobra que esas tradiciones muchas veces no imprimen más que un álbum de fotos feas. Natacha creció hija del Caballero Rojo de Titanes en el Ring y de una madre que “revoleó a sus hijos”, según le contó a Pamela David, y se fue con un Pai Umbanda y, más cerca en el tiempo, Aliza Damiani se convirtió en diputada santafesina del Frente Para la Victoria durante 2011 y 2015.