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sábado 28 de noviembre de 2020
Cursos de periodismo

Necesitamos más fotoperiodismo y menos selfis

Una familia se acercó al borde de un acantilado de la costa genovesa para tomar una fotografía de la puesta del sol, pero ninguna parecía agradarles o ser lo suficientemente instagrameable. Mientras el papá se agachaba buscando un mejor ángulo, la madre estiró los brazos y asomó a su bebé por el precipicio. “¿Qué tal ahora?”. Durante unos segundos, los presentes aguantamos la respiración. La probabilidad de que el niño se resbalara de las manos de su madre era ciertamente remota, pero existía. Y si podía ocurrir, ¿merecía la pena tomar el riesgo por una foto?

Volví a recordar la escena, de verano de 2019, al leer la noticia de que Instagram cumplía esta semana diez años. Más de mil millones de personas utilizan la red social y, aunque no todos asomamos bebés por acantilados en busca de un like, nuestro deseo natural por gustar a los demás, multiplicado por cientos de millones de personas, ha convertido lo que empezó como una distracción en una gran distorsión.

nytimes.com  (www.nytimes.com)