jueves 13 de diciembre

Ni la devaluación ni el aval del Fondo frenan la salida de reservas del Central

Las reservas del Banco Central crecen cada vez que incorporan desembolsos del Fondo Monetario Internacional, ingresan dólares por operaciones de “repo” (préstamos garantizados contra entrega de títulos públicos) o computan swaps como los que se denostaban en el pasado y hoy se festejan como goles. Fuera de eso, la salida de divisas, por goteo o a chorro, termina siendo una constante que preocupa cada día más.

Ni la mega devaluación del peso ni el (segundo) acuerdo stand-by con el FMI restablecen los equilibrios perdidos entre oferta y demanda de divisas, un déjà vu, en escala menos dramática, de lo ocurrido inmediatamente después del primer rescate. De hecho, hay motivos para temer un futuro cercano más complicado en esta materia, ya que el auxilio del organismo al proyecto de Cambiemos despeja el pago de la deuda hasta el fin de la actual administración y no mucho más, mientras que ya acecha la temporada electoral, con sus incertidumbres y sus habituales inestabilidades.


El 29 de octubre, las reservas internacionales del Banco Central alcanzaron a 47.867 millones de dólares. Al día siguiente, se integraron los 5.631 millones girados por el FMI, lo que colaboró para que su nivel total trepara por encima de los 54.000 millones. Desde entonces, otra vez el goteo, que ya hizo que se perdiera un tercio de aquel aporte. Que esos dólares se iban a usar para pagar vencimientos era algo conocido, lo que no se esperaba era que la canilla de ingreso de divisas siguiera cerrada.

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