sábado 20 de octubre

Nicolás Dujovne, otro dilema en la interna de Cambiemos

Hay faltas que son delitos, violaciones a la ley. Ahí no hay medias tintas. El funcionario, cuando viola una ley, se tiene que ir inmediatamente. Otras son faltas éticas. Ahí la decisión la toma quien conduce. Creo que ante la falta ética es la persona a cargo la que mide la gravedad”.

La frase es una respuesta de María Eugenia Vidal durante una entrevista que hace diez días le hizo en TV el periodista Luis Novaresio. Le había preguntado sobre la situación del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en el centro de la tormenta porque la prensa lo había incluido entre los ciudadanos que blanquearon dinero en negro antes de ser nombrado ministro de Hacienda. La gobernadora trazó una línea clara. Si Dujovne hubiera sido funcionario bonaerense, ella no lo hubiera mantenido en su gabinete. Con el delito no hay dudas. Y con las faltas éticas, decide el que conduce.


El dato viene al caso porque Dujovne ha vuelto a ser noticia por cuestiones de dinero. El domingo, la periodista Liliana Franco publicó en Perfil cuánto pagó el Estado (es decir, todos nosotros) por dos viajes del ministro al interior en vuelos privados; por una cena en su casa para agasajar a la directora del Fondo Monetario Internacional y por los alfajores que come en el ministerio mientras trabaja. Esto último, un detalle menor pero sabroso que no figura en el código de ética. En estos deslices no hay delito, según la distinción precisa de Vidal. Pero seguramente hay decisiones innecesarias para un país con déficit fiscal, inflación alta y con el 25% de pobreza.

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