viernes 14 de diciembre

No culpen a los robots: pongan los cambios sociales en la mira

Malcolm Gladwell lo contó en detalle hace 18 años en su libro Tipping Point: determinados fenómenos sociales y culturales pueden tener una trayectoria que, de golpe, empieza a crecer (o a derrumbarse) en forma vertical. Aunque el concepto de “exponencialidad” (una variable que crece lentamente y luego se acelera de forma abrupta) está más asociado a tecnologías disruptivas (inteligencia artificial, internet de las cosas, biología sintética, computación cuántica, etcétera), hay tendencias sociales con un recorrido similar al de una epidemia: “Son fenómenos contagiosos, que tienen un impacto agregado enorme y que parten por lo general de pequeñas causas”, describió Gladwell en su clásico de literatura de no ficción, que abarca historias que van desde el éxito repentino de ventas de Hush Puppies hasta la disminución del crimen en algunas ciudades de los Estados Unidos.

Gladwell describe esos “momentos mágicos” en los que una idea, tendencia o conducta social cruza un umbral, se vuelca y se esparce como incendio forestal. Modas repentinas de productos, grupos musicales, lugares y comidas son ejemplos de epidemias impulsadas socialmente que alcanzaron su punto de derrame.


Hay azar, disparadores, efecto contagio y matemática de redes en estos fenómenos, pero el término tipping point, ese punto de ebullición a partir del cual una tendencia gana masividad, se acuñó en la sociología en los 70, cuando se descubrió que un 20% de la población afroamericana en un barrio bastaba para que los blancos se mudaran a los suburbios.

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