martes 25 de septiembre

No es turbulencia: Wall Street le corre el arco a un Macri lleno de dudas

La indulgencia con la que la mayoría del periodismo y los analistas económicos adjudican la crisis económica local a “turbulencias externas”, en línea con la argumentación oficial, contrasta con la reacción gélida del capital financiero internacional a los intentos del Gobierno por contenerla. Tras una devaluación deliberada del peso que Mauricio Macri creyó que podría frenar cuando el dólar tocó $25, la huída en masa de los inversores de las acciones y los bonos argentinos empujaron el nuevo salto a $28. El blindaje récord del FMI, la fijación en sus condiciones de un estricto cronograma de ajuste fiscal, el despido con causa de Federico Sturzenegger y su reemplazo por un equipo de purasangres de Wall Street, la recategorización del país como “mercado emergente” y hasta las subastas diarias de los dólares de Christine Lagarde que dispuso Luis “Toto” Caputo al asumir en el Central se probaron impotentes para contener la estampida. Todo ese arsenal apenas compró paz cambiaria por cuatro jornadas hábiles, incluyendo el lunes de paro nacional.

La disparada del riesgo país ilustra elocuentemente el malhumor de los inversores. Ayer el índice que mide JP Morgan cerró en 586 puntos, un 12% por encima del viernes pasado y un récord desde septiembre de 2015. En criollo, la tasa de interés que pagaría hoy por financiarse un Nicolás Dujovne sin control de cambios ni límites al flujo de capitales golondrina y bajo la estricta tutela del staff de Lagarde es tan inaccesible como la que exigían los mercados al “soviético” Axel Kicillof cuando Daniel Scioli todavía aparecía como favorito para suceder a Cristina Kirchner.


Es todo un dato político. Así como en septiembre de 2015 descontaban un giro a la ortodoxia, ganara quien ganase, en el último mes los grandes fondos de inversión parecen haber empezado a descontar que Macri solo gobernará un año más. Y que será un año tenso, muy conflictivo, de depresión económica. Los únicos países del planeta donde la prima de riesgo crediticio es más alta que en Argentina son Venezuela, Ecuador, Líbano y Ucrania. El primero atraviesa una crisis política y humanitaria que incluye más de un millón de emigrados según la ONU. Los dos últimos acaban de ser escenario de guerras.

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