No estamos hechos para vivir en el momento

Nuestro nombre es erróneo. Todos nos llamamos Homo sapiens, el “hombre sabio”, pero eso es más una jactancia que una descripción. ¿Qué nos hace sabios? ¿Qué nos separa de los otros animales? Se han propuesto varias respuestas: el lenguaje, las herramientas, la cooperación, la cultura, que nuestro sabor no es el mejor para los depredadores… pero ninguna es exclusiva de los humanos.

Lo que mejor distingue a nuestra especie es un atributo que los científicos apenas comienzan a valorar: contemplamos el futuro. Nuestra singular previsión creó la civilización y sostiene a la sociedad. Suele levantarnos el ánimo, pero también es fuente de casi toda depresión y ansiedad, ya sea que estemos evaluando nuestras propias vidas o preocupándonos por nuestra nación.


Otros animales tienen rituales primaverales para educar a los niños, pero solo nosotros los sometemos a discursos de “graduación” para informarles con grandiosidad que hoy es el primer día del resto de sus vidas.